Aunque ya hace unos años que dejé de hacer notas de cervezas, se me quedaron en el tintero varias que no llegué a publicar en este blog. He decidido poco a poco ir dándoles su finalidad, y serán pues las últimas publicaciones de este sitio.

Gracias a todos aquellos que me enseñaron a disfrutar de la cerveza, aprendí muchísimo leyendo vuestros blogs y vuestros comentarios. Gracias a todo aquél que se animó a leer estos apuntes de aficionado.

jueves, 19 de mayo de 2011

Stella Artois



La Stella Artois viene en un elegante formato de botella, que al destaparla emana un olor fresco. Líquido de tono claro,  dorado y cristalino. Provoca poca espuma su volcado en la jarra, que además desaparece al poco, en esta ocasión. Eso sí, quedan suspendidas ciertas débiles nubecillas rasgadas.

El primer sorbo es muy refrescante. La malta es suave, y el amargor tarda un poco en llegar completamente. Es un primer trago revitalizante. Se combina bien el final de la fase de malta con el comienzo de la del lúpulo. Aunque conforme se bebe, el amargor va manteniéndose más. No es especialmente intenso, pero es denso.

Por lo que leo, es cerveza de larga tradición (desde el s.XIV, según reza la etiqueta), otra cosa es lo industrializada que esté hoy en día, marca conocida y cada vez más extendida, gracias a InBev. No sé porque siempre la asocio a Italia, pese a ser una cerveza belga.

Se va bebiendo. La malta no acaba de despertar, y el amargor en seguida lo asume todo. No obstante, tampoco encuentro que se trate de un amargor especialmente destructivo. Quizá se hace un poco largo su regusto. Al final del trago, deja un eco, que tras unos momentos, toma un cariz un poco diferente, sutilmente diferente, pareciendo exaltarse levemente. Pero cae de nuevo a la oscuridad amarga y vaga, propia del lúpulo. Resulta refrescante, eso sin duda. Quizá no nos evoque a praderas verdes, no es un tono campestre como la Pilsen Urquell o Budvar, pero es refrescante al fin y al cabo. Sin embargos el amargor es bastante persistente. Eso provoca que, para paliarlo un poco, se vaya bebiendo con bastante frecuencia.

El último trago es un tanto aguado, el amargor principal un tanto adormecido.

Pensaba que me iba a sorprender de algún modo esta cerveza, pero no la encuentro tan extraordinaria como imaginaba. Pese a todo, creo que es una buena cerveza. Muy refrescante. Con un amargor elevado, eso sí. O más que elevado, persistente. La malta no llama especialmente la atención, pero está ahí. 

Frankeinas también la probó, y Catador. En Malta Nostrum le dedican una curiosa entrada desde el aspecto coleccionista.

(23 de Enero del 2008)

2 comentarios:

Ernesto Ramirez dijo...

Tu Blog es genial, deberías poner opción para seguir tus publicaciones.
Con respecto a la Stella Artois te recomendaría que verifiques exactamente cual cataste por que la producida en Argentina es distinta a la elaborada en Bélgica; esta última es mucho más elegante en cata.

Saludos

Jasco dijo...

Hola, ¡muchísimas gracias! Me alegro que te haya gustado el contenido. Es una pena, pero ya no sigo posteando entradas, aunque puede que aún tenga notas de alguna cerveza sin poner, lo tendría que mirar.

Me temo que ya me es imposible verificar la procedencia de la que me tomé. Desconocía que había empezado a fabricarla también en Argentina. Stella está creciendo pues como producto, madre mía.

Muchas gracias por tu comentario, y por la visita.

Un saludo

pd- siento mucho la tremenda demora de está contestación!